"El disco se debate entre la suciedad del noise rock y el shoegaze en los instrumentales –en esto son más Ringo Deathstarr– y la pulcritud pop más británica en las melodías –aquí, más TOY–, en todo momento cargadas con tensión y electricidad a raudales. En definitiva, un disco de rápida y certera escucha, que ataca desde el primer momento y en el que consiguen mantener el nivel a lo largo de algo más de media hora. Un must para los amantes de aquellos maravillosos noventa" (sonidacollective.wordpress.com)